¿Qué demonios son los NFTs y qué tienen que ver con la moda? | What are NTFs and what the heck do they have to do with fashion?

Las últimas semanas he escuchado sobre los NFTs por todos lados, en el arte, en la música y hasta en la moda. Pero como muchos, no tenía idea de lo que eran y cada vez que me ponía a leer para intentar entenderlo, terminaba peor que como comenzaba. Hoy, después de varios días de no rendirme hasta tener una idea clara de lo que son y para qué sirven, decidí escribir este post para explicarles, paso a pasito, a todos los que tengan curiosidad sobre el tema, qué rayos son los NFTs y qué demonios tienen que ver con la industria de la moda. ¿Listos? Les prometo que todos vamos a entender.

Este párrafo va a ser el más difícil pero les juro que pasando de aquí todo es easy peasy…

Comencemos por definir lo que son los NFTs, que significa ‘Tokens no fungibles’. Ajá, pero para eso ¿qué son los tokens? excelente pregunta… un token es básicamente una ficha que representa un activo de cualquier tipo, una representación de un valor. De ahí, pasemos a lo que es un token criptográfico. La criptografía es codificar mensajes a través de sistemas de cifrado, por lo tanto, un token criptográfico es un medio digital que representa un valor y que utiliza criptografía para controlar transacciones, dar seguimiento a creaciones adicionales y verificar autenticidades. ¿Vamos bien hasta aquí? Va, entonces ¿cómo funcionan? A través de una cosa que se llama cadena de bloques (blockchain), que sirve como una base de datos de transacciones que se agrupan en bloques de forma lineal, de esta forma, la información de cada bloque afecta a todos los bloques posteriores y así se va haciendo un histórico irrefutable de la información contenida. Entonces ahora sí, un NFT, un token no fungible, es un tipo de activo digital que debido a lo anterior, no puede ser modificado, que es único e indivisible y del cuál puedes obtener un registro sobre cuáles manos ha ido pasando.

Traduzcamos esto a un ejemplo físico. De un cuadro firmado por Dalí, a lo mejor hay muchas copias, pero solo hay uno que es el original. Bueno, el Dalí original sería un NFT, si se tratara de algo en formato digital. Son básicamente la nueva versión de un sello o una firma. Y aquí llegamos a lo bueno porque a los humanos siempre nos ha encantado coleccionar cosas a las que conferimos valor y para las que un sello o una firma confieren veracidad, solo que en esta nueva modalidad, ya no lo estamos haciendo en un álbum, una repisa o en la sala de tu casa, sino en el mundo digital. Este afán por coleccionar se traduce a cualquier cosa: música, arte, documentos, videos, oro, plata, literalmente a todo lo que le otorguemos un valor. Lo único diferente es que antes conferíamos este valor a bienes tangibles, que podíamos ver y tocar, y ahora lo estamos haciendo con bienes que podemos ver o escuchar, pero que no podemos tocar, pues son virtuales. 

La ventaja de un NFT es que, a diferencia de las certificaciones tradicionales, este está protegido por la tecnología. No lo puedes dividir, no lo puedes replicar, no lo puedes destruir y puedes verificar perfectamente su origen y su trayecto. Presentan tantas ventajas que las industrias que tradicionalmente se dedican a la colección de artículos, se han sumado ya a su uso. El ejemplo más claro es el de la casa de subastas de arte Christie’s, quien hace poco subastó su primera obra de arte digital, un NFT creado por Beeple, un artista contemporáneo y ahora el máximo exponente de esta revolución en el coleccionismo, pues vendió su obra por 69 millones de dólares. 

La moda, en una de sus facetas, es arte. Arte coleccionable incluso. Piezas memorables, de reconocidos diseñadores o marcas, que generan ingresos, imponen tendencias, expresan ideas y contienen valor. Y la moda, como el arte, cambia. Cambia de acuerdo al contexto, a la sociedad y al mundo. La tecnología ha conducido sus últimos cambios, el e-commerce y las redes sociales han creado nuevas realidades para la industria. Hoy, los NFTs llegan para continuar esa evolución.

La moda no se trata solamente de utilidad, también es un medio de expresión de nuestra identidad. Identidad que muchos buscan poder traducir más allá del mundo físico, creando una oportunidad para que la moda se vuelva virtual. Existe ya un mercado cautivo que busca traducir moda a lo digital. Imagina que una bolsa que compras, venga con un NFT, con el que puedes obtener la versión virtual de la misma para ser utilizada en juegos, o avatars, o fotos, o reuniones virtuales, o lo que sea que exista en un futuro. Las marcas pueden ya ingresar a este espacio virtual con oportunidades únicas, como que un NFT ofrece la posibilidad de atribuir derechos de regalías perpetuas al creador, garantizar la autenticidad y registrar el historial completo del artículo. Cof cof, piensen en la tendencia del re-sale y el mercado de segunda mano, cof cof. 

¿Ejemplos dices? Está la marca The Fabricant, pioneros en la moda digital y los NFTs, quienes desde 2019 ya habían creado, Y VENDIDO, el primer vestido digital representado por un NFT. Por cierto que se vendió por 9,500 dólares. O más recientemente la marca RTFKT Studios, quienes se asociaron con marcas como Nike, Lexus y Complex y crearon una línea de productos que se vendieron como NFTs para que los compradores pudieran usarlos en videojuegos. En solo 7 minutos acumularon 3.1 millones en ventas. 

El mercado ya existe y el margen de beneficio está siendo lo suficientemente alto como para interesar a cualquiera que se dedique a la moda. La marca de relojes de lujo Jacob & Co ya está subastando el primer reloj de lujo en formato NFT, Gucci ya prometió su próxima participación en el trend e incluso ya existe la Crypto Fashion Week, la primera semana de moda digital cuya primera edición contó con talleres, exposiciones y conversaciones entre diseñadores, artistas, tecnólogos y hasta modelos de inteligencia artificial. 

La industria de la moda ya está lista para los NFTs, ya sea como novedad, como activo meramente digital, como una forma de integrar lo real con las ventajas de la tecnología o como una manera de fabricar cosas que no podrían ser fabricadas en el mundo real, como los zapatos en llamas de The Fabricant. Todo lo intangible ahora puede resultar rentable y solo es cuestión de tiempo para descubrir las miles de formas en las que nuestra industria seguirá adaptándose a las nuevas realidades en las que el mundo se va transformando. Es un tema en el que aún tenemos mucho, mucho por explorar. Vigilemos de cerca. 


What are NTFs and what the heck do they have to do with fashion?

The last few weeks I have heard about NFTs everywhere, in art, in music and even in fashion. But like many, I had no idea what they were and every time I tried to read in order to understand, I just ended up worse than how I started. Today, after several days of not giving up until I had a clear idea of ​​what they are and what they are for, I decided to write this post to explain, step by step, to all who are curious about the subject, what the heck are NFTs and what do they have to do with the fashion industry. Ready? I promise you, we will all understand.

This paragraph is going to be the most difficult one but I swear after this everything will be easy peasy …

Let’s start by defining what NFTs are. NFT means ‘Non-fungible tokens’. Aha, but what exactly are tokens? excellent question … a token is pretty much a sign that represents an asset of any kind. From there, let’s move on to what a crypto token is. Cryptography is encoding messages through encryption systems, therefore, a cryptographic token is a digital asset that uses cryptography to control transactions, track additional creations and verify authenticities. Are we going well up to here? Okay, so how do they work? Through a thing called blockchain, which is pretty much a database of transactions that are grouped in blocks in a linear way, this way, the information of each block affects all subsequent blocks and thus an irrefutable history of the information is made. So now, an NFT, a non-fungible token, is a type of digital asset that, due to the above, cannot be modified, it’s unique and indivisible and you can obtain a record of its course.

Let’s translate this into a physical example. Of a painting signed by Dalí, there may be many copies, but there is only one that is the original. Well the original Dalí would be an NFT, if it were something in digital format. They are basically the new version of a stamp or a signature. And here good part because humans have always loved collecting things to which we confer value and for which a stamp or a signature confers truthfulness, only that in this new modality, we are no longer doing it in an album, a shelf or in the living room of your house, but in the digital world. This eagerness to collect can translate to anything: music, art, documents, videos, gold, silver, literally everything that we place a value on. The only thing different is that before we conferred this value on tangible goods, which we could see and touch, and now we are doing it with goods that we can see or hear, but which we cannot touch, since they are virtual.

The advantage of an NFT is that, unlike traditional certifications, it is protected by technology. You cannot divide it, you cannot replicate it, you cannot destroy it and you can verify its origin and its path. They present so many advantages that the traditional industries that are dedicated to the collection of articles, have already included their use. The clearest example is that of the art auction house Christie’s, which recently auctioned its first work of digital art, an NFT created by Beeple, a contemporary artist and now the greatest exponent of this revolution in collecting, as his work sold for 69 million dollars.

Fashion, in one of its facets, is art. Collectible art even. Memorable pieces, from well-known designers or brands, that generate income, set trends, express ideas and contain value. And fashion, like art, changes. It changes according to the context, society and the world. Technology has driven its latest changes, e-commerce and social networks have created new realities for the industry. Today, NFTs arrive to continue that evolution.

Fashion is not only about utility, it is also a way for expressing our identity. Identity that many seek to translate beyond the physical world, which creates an opportunity for fashion to become virtual. There is already a captive market that seeks to translate fashion into digital. Imagine that a bag you buy comes with an NFT, with which you can get the virtual version of it to be used in games, or avatars, or pictures, or virtual meetings, or whatever exists in the future. Brands can now enter this virtual space with unique opportunities thanks to NFTs, which offer the ability to attribute perpetual royalty rights to the creator, guarantee authenticity and record the full history of the item. Cof cough, think about the re-sale trends and the second hand market, cough cough.

Examples you ask? There is The Fabricant, pioneers in digital fashion and NFTs who since 2019 had already created, AND SOLD, the first digital dress represented by an NFT. By the way, it sold for 9,500 US. Or more recently the RTFKT Studios brand, who partnered with brands like Nike, Lexus and Complex and created a line of products that were sold as NFTs so that buyers could use them in video games. In just 7 minutes they accumulated 3.1 million in sales.

The market exists and the profit margin is being high enough to interest anyone in the fashion business. The luxury watch brand Jacob & Co is already auctioning the first luxury watch in NFT format, Gucci has already promised its next participation in the trend and there is even a Crypto Fashion Week already, the first digital fashion week whose first edition featured workshops, exhibitions and conversations between designers, artists, technologists and even artificial intelligence models.

The fashion industry is ready for NFTs, either as a novelty, as a purely digital asset, as a way to integrate the real world with the advantages of technology or as a way to manufacture things that could not be manufactured in the reality, like the fire shoes from The Fabricant. Everything intangible can now be profitable and it is only a matter of time to discover the thousands of ways in which our industry will continue to adapt to the new realities in which the world is transforming. It is a subject in which we still have much, much to explore. Let’s keep a close eye.

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