La influencia de la comunidad LGBTQ+ en la moda | The LGBTQ+ community’s influence on fashion

Texto: Fernanda Rodríguez (@ferrodriguezcal)

Nos han estado contando la historia de la moda incompleta. Por muchos años, la comunidad LGBTQ+ ha sido ocultada de la narrativa de una industria de la que no solo siempre ha formado parte sino a la que también ha influenciado a través de un rol sumamente importante. Este mes del orgullo me parece necesario recontar la historia, honrando a quien lo merece y enfatizando la importancia que ha tenido la comunidad en la creación de la moda como la conocemos hoy. Reconocer la contribución y la influencia de la comunidad LGBTQ+ en la moda no solo es justo, también es necesario, tanto para enmendar los errores del pasado como para forjar el camino a un presente y un futuro más diverso, más respetuoso y más humano.

Vamos a comenzar por hacer un breve análisis sobre la relación entre la moda y el género. Desde antes de 1900, sexólogos como Richard Von Kraft-Ebing y Havelocks Ellis ya habían hecho observaciones sobre cómo la identidad sexual de una persona no solo es una cualidad interna sino que también puede ser percibida por su apariencia, argumentando que muchas veces las personas usan la ropa como una manera de expresar su sexualidad. Posteriormente la teoría Queer comenzó a ser desarrollada, con psicólogos usando la ropa como evidencia de que el género y la sexualidad son constructos sociales y performativos, que la masculinidad y la feminidad no son rasgos naturales si no dados y que la moda es una herramienta social que representa conceptos producidos culturalmente, permitiendo a los no-heterosexuales formas de resistir creativamente a las normas de género. 

“Los gays y las lesbianas han aprendido a hablar de su sexualidad sin nombrarla directamente, sino a través de su ropa, su estilo y sus expresiones de comportamiento.” 

Annamari Vänskä en ‘From Gay to Queer—Or, Wasn’t Fashion Always Already a Very Queer Thing?’

La ropa ha contribuido durante mucho tiempo a conformar y articular la identidad de aquellos cuyas preferencias sexuales están marginadas o amenazadas. Entendiendo esta intrínseca relación entre los dos conceptos, podemos pasar entonces a explorar nociones que forman parte importante de la historia de la moda y que han surgido estrictamente bajo este enfoque de la vida y cultura de los miembros de la comunidad LGBTQ+. Comenzando por tradiciones tan antiguas como el travestismo en las culturas romana y china, al cross-dressing de los espectáculos del siglo XIX y hasta otras subculturas derivadas posteriores como el dadaísmo, el camp, el drag, el androgenismo y muchas más. 

En cuanto a momentos emblemáticos que fueron parteaguas de cambios en la sociedad usando a la moda como herramienta, existen miles de casos. La exposición ‘A Queer History of Fashion’ del FIT por ejemplo, habla acerca de cómo la noche de Stonewall, el punto crítico que comenzó la revelación de la comunidad gay en Estados Unidos, cambió por completo la forma de vestir de la comunidad. De acuerdo a la exposición, después de Stonewall, el estilo más distintivo de los gays pasó de los exuberantes camp y drag hacia, por ejemplo, el clone, con jeans, chaquetas de cuero y de una apariencia mucho más masculina. Este fue evolucionando a través de los 70s y 80s hasta convertirse en un emblema de los activistas del ACT UP contra el sida, que hacían declaraciones socio-políticas a través de su ropa. El de las lesbianas por otro lado, pasó de ser tipicamente Butch a convertirse más bien en un estilo andrógino y anti-fashion… ¿Les suena el punk

De ahí, el papel de la moda queer no hizo más que reforzarse. Las fronteras del género en la ropa continuaron desapareciendo a una velocidad cada vez más rápida gracias a la liberación y la inclusión. Diseñadores contemporáneos como Rick Owens, JW Anderson y Charles Jeffrey han promovido la fluidez de género de maneras que en un pasado, cuando diseñadores como Christian Dior o Balenciaga ni siquiera podían salir del closet públicamente, hubieran sido impensables. Si hoy en la moda existe la libertad de jugar con los géneros, los símbolos y las representaciones, es gracias a esta historia no contada.

Y que quede claro que considero imposible poder abarcar toda la influencia de una comunidad en un medio tan gigante como lo es la moda y en un periodo tan infinito como decir toda la historia de la industria. Tuve que leer muchísimos artículos y análisis enteros para poder concluir este pequeño resumen. Pero esa es la intención. Si después de leer este artículo te sientes aunque sea un poquito abrumado por la cantidad de información e historia que no conoces del tema, hice mi trabajo. El punto es que nos demos cuenta de lo mucho que nos hace falta aprender, y qué mejor que comenzar en junio, pero que no termine el 30 del mes. Que esta curiosidad por analizar las líneas entre el género y la moda se nos queden para siempre, y así ojalá, nunca tengamos que recontar la historia de nuevo.


The LGBTQ+ community’s influence on fashion: An untold story

Text: Fernanda Rodríguez (@ferrodriguezcal)

We have been told the story of fashion incompletely. For many years, the LGBTQ+ community has been hidden from the narrative of an industry from which it has not only always been a part of but which it has also influenced through an extremely important role. This Pride month I feel like it is necessary to retell the story, honoring those who deserve it and emphasizing the importance the community has had in the creation of fashion as we know it today. Recognizing the contribution and influence of the LGBTQ+ community in fashion is not only fair, but also necessary, both to amend the mistakes of the past as to forge the path to a more diverse, more respectful and more humane present and future.

Let’s begin by taking a brief look at the relationship between fashion and gender. Since before 1900, sexologists Richard Von Kraft-Ebing and Havelocks Ellis had already made observations about how a person’s sexual identity is not only an internal quality but can also be perceived by their appearance, arguing that people often use clothing as a way of expressing their sexuality. Later, Queer theory began to be developed, with psychologists using clothing as evidence that gender and sexuality are social and performative constructs, that masculinity and femininity are not natural traits if not givens, and that fashion is a social tool that represents culturally produced concepts, allowing non-heterosexuals ways to creatively resist gender norms. 

«Gays and lesbians have learned to talk about their sexuality without naming it directly, but through their clothing, style and behavioral expressions.» 

Annamari Vänskä in ‘From Gay to Queer-Or, Wasn’t Fashion Always Already a Very Queer Thing?’

Clothing has long helped to shape and articulate the identity of those whose sexual preferences are marginalized or threatened. Understanding this intrinsic relationship between the two concepts we can move on to explore the notions that have formed an important part of fashion history which have emerged strictly under this approach to the lives and culture of the members from the LGBTQ+ community. Beginning with traditions as ancient as cross-dressing in Roman and Chinese cultures, to the drag queens of 19th century spectacles and on to the later derivative subcultures such as dadaism, camp, androgenism and many more. 

As for emblematic moments that were the starting points of changes in society using fashion as a tool, there are thousands of cases. FIT’s exhibition ‘A Queer History of Fashion’ for example, talks about how Stonewall, the critical night that began the revelation of the gay community in the United States, completely changed the way the community dressed. According to the exhibit, after Stonewall, the most distinctive gay style shifted from the exuberants camp and drag to, for example, the clone, with jeans, leather jackets and a much more masculine look. This style evolved through the 70s and 80s to become an emblematic piece of ACT UP AIDS activists, who made socio-political statements through their clothing. Lesbians on the other hand, went from having a typically butch look to more androgynous, anti-fashion styles… Does punk ring a bell? 

From there, the role of queer fashion only strengthened. Gender boundaries in clothing continued to disappear at an increasingly rapid speed thanks to liberation and inclusivity. Contemporary designers like Rick Owens, JW Anderson and Charles Jeffrey have promoted gender fluidity in ways that in the past, when designers like Christian Dior or Balenciaga could not even come out of the closet publicly, would have been unthinkable. If today in fashion there is freedom to play with genders, symbols and representations, it is thanks to this untold story.

And let it be clear that I consider it impossible to cover all the influence of a community in a medium as gigantic as fashion and in a period as infinite as the entire history of the industry. I had to read many, many articles and entire analyses to be able to conclude this little summary. But that is the intention. If after reading this article you feel even a little bit overwhelmed by the amount of information and history you don’t know about the subject, I did my job. The point is that we realize how much we still need to learn, and what a better way to start than in June, but let’s not end on the 30th of the month. May this curiosity to analyze the lines between gender and fashion stay with us forever, and then hopefully, we will never have to retell the story again.

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