¿La ropa debe quedarnos o nosotros quedar en ella? Moda, tallas y problemas de autoestima | Are clothes meant to fit us or are we meant to fit into them? Fashion, sizing & self-esteem

Texto: Fernanda Rodríguez (@ferrodriguezcal)

Siempre hablo acerca de cómo la moda está hecha para empoderarnos, darnos seguridad, hacernos sentir bien y permitirnos expresar quienes somos ante el mundo. Sin embargo, hoy quiero hablar justamente del momento contrario. Cuando la ropa, en lugar de empoderarnos, nos desalienta. Nos hace sentir peor. Porque sí, desafortunadamente, pasa. El típico ‘no me queda’ puede tener un efecto sumamente negativo en muchas personas, vamos a analizar por qué pasa y qué podemos hacer para cambiarlo.

Las tallas de la ropa tienen una relación directa con el peso y tamaño que tiene nuestro cuerpo y esto, aunque no debería, para muchos aún es sinónimo de belleza y autoestima. El tema es complejo porque los factores para que esto pase son individuales en muchos sentidos, pero también colectivos en muchos otros. Vamos a analizar el cuento de siempre: Resulta que siempre has sido talla 8, hasta que de pronto un día llegas a una tienda, te pones unos jeans talla 8 y ¡zaz! no te cierran. Confusión. Estrés. Claro, subí de peso. Sabía que las vacaciones tendrían consecuencias…y así, automáticamente, sentimiento de culpa, rechazo, decepción, a veces hasta enojo. Pero a ver, vamos a analizar esto por partes…

En primer lugar quiero decirte, como diseñadora de modas, que las tallas estandarizadas que vemos en las tiendas son una completa mentira en el mundo en el que vivimos y es momento de que todos lo sepan. ¿Sabías que por ejemplo, una talla 8 de hoy es el equivalente a una talla 16 de 1958? Y una talla 8 para ese mismo año ni siquiera existía, las medidas serían menores a una talla 00 de hoy. Y la explicación no es ni que la ropa haya cambiado, ni que nosotras tengamos proporciones distintas. La explicación es un término llamado vanity sizing, que significa básicamente que los fabricantes de ropa han aprendido que bajar el número de la talla en la ropa, da una falsa pretensión de que eres de un tamaño más chico, y por lo tanto, más bella de acuerdo a la sociedad. 

Esto es un patrón que existe desde hace años aunque muy pocos lo saben y es importante que lo sepan porque me parece momento de romperlo. Estamos en un punto de la historia en el que el tema de la inclusión está de moda. Pero cómo se supone que tengamos inclusión y representación si hasta las etiquetas nos mienten con estrategias de marketing basadas en nuestra autoestima. Como consumidores, sin siquiera notarlo, nos estamos dejando manipular al creer que usar tallas más chicas nos hace mejores. El vanity sizing es una herramienta que potencializa la desinformación y los prejuicios sobre el peso, además de ser una clara explotación de la psicología del consumidor.

Lo peor es que, gracias a esta estrategia de las marcas, nos acostumbramos tanto a que las tallas en nuestras etiquetas entren en cierto rango que en el momento en el que suben, se nos cae el mundo. ¿Por qué? Porque estamos basando nuestro valor en un número. En un número que francamente, NI SIQUIERA TIENE UN FUNDAMENTO RACIONAL. Nuestra respuesta emocional a que un pantalón no nos cierre sobrepasa cualquier explicación lógica. Nuestro peso se convierte en obsesión y le atribuimos una importancia estúpida a la talla de nuestra ropa.  

Ahí es en donde todo pierde sentido porque entonces, un medio que se supone existe para hacernos ver y sentir bien, como lo es la ropa, termina por ser una herramienta de manipulación de inseguridades a cargo de una industria que honestamente, muchas veces tiene mal sus prioridades. Si todos estamos de acuerdo en que la diversidad de cuerpos debe ser valorada y respetada, entonces vamos a comenzar por no dedicarle nuestra estima a un número. La ‘talla’ que diga tu vestido no tiene por qué definir ni quien eres, ni cuánto vales, ni siquiera cómo te ves. Si a todos nos valiera qué talla somos y simplemente usáramos la ropa que nos queda cómoda, probablemente nos veríamos y sentiríamos mejor. Y esa es la verdadera finalidad de la moda.

No solo es momento de dejar de idealizar los cuerpos y las tallas pequeñas, también es hora de recordar que la ropa debe cumplir la función de quedarle a nuestro cuerpo y hacerlo lucir bien, no se trata de que te forces a entrar en una talla más chica ni de que pienses que algún estilo no es para ti. Sin importar el tamaño, la ropa debe estar ahí para empoderarnos. Si es necesario hacer más tallas, let’s do it y si es necesario subirse dos números, qué más da. No dejemos que un número nos impida disfrutar de la magia del vestir o del poder de expresar a través de la ropa.


Are clothes meant to fit us or are we meant to fit into them? On fashion, sizing and self-esteem issues.

Text: Fernanda Rodríguez (@ferrodriguezcal)

I always talk about how fashion is meant to empower us, give us confidence, make us feel good and allow us to express who we are to the world. Today, however, I want to talk about the exact opposite moment. When clothes, instead of empowering us, discourage us. They make us feel worse. Because yes, unfortunately, that does happen. The classic ‘it doesn’t fit me’ can have an extremely negative effect on many people, let’s analyze why it happens and what we can do to change it.

Clothing sizes have a direct relationship with the weight and size of our body and this, although it shouldn’t, for many is still related with beauty and self-esteem. The issue is complex because the factors for this to happen are individual in many ways, but also collective in many others. Let’s analyze the usual story: It turns out that you have always been a size 8, until suddenly one day you get to a store, you put on a pair of size 8 jeans, and boom! they don’t fit. Confusion. Stress. Sure, I gained weight. I knew those holidays would have consequences…and so, instantly, you feel guilt, rejection, disappointment, sometimes even anger. But let’s look at this in parts….

First of all I want to tell you, as a fashion designer, that the standardized sizes we see in stores are a complete lie in the world we live in and it’s time for everyone to know that. Did you know that for example, a size 8 today is the equivalent of a size 16 in 1958? And a size 8 for that same year did not even exist, the measurements would be smaller than a size 00 of today. And the explanation for that is neither that clothes have changed, nor that we have different proportions. The explanation is a term called vanity sizing, which basically means that clothing manufacturers have learned that lowering the size number on clothing gives a false pretense that you are a smaller size, and therefore, more beautiful according to society. 

This is a pattern that has existed for years although very few know it and it is important that they know it because I think it is time to break it. We are at a point in history where inclusion is supposed to be on trend. But how are we supposed to have inclusion and representation if even labels lie to us with marketing strategies based on our self-esteem. As consumers, without even noticing it, we are allowing ourselves to be manipulated into believing that wearing smaller sizes makes us better. Vanity sizing is a tool that potentiates misinformation and prejudices about weight, in addition to being a clear exploitation of consumer psychology.

The worst thing is that, thanks to this brand strategy, we get so used to the fact that the sizes on our labels fall within a certain range that the moment they go up, the world falls apart. Why? Because we are basing our value on a number. On a number that frankly, DOESN’T EVEN HAVE A RATIONAL BASIS. Our emotional response to a pair of pants not fitting overcomes any logical explanation. Our weight becomes an obsession and we attach a stupid ammount of importance to our clothing size.  

That’s where everything stops making sense because then, a tool that is supposed to make us look and feel good, such as clothing, ends up becoming a weapon for manipulating insecurities through an industry that honestly, often has its priorities wrong. If we all agree that body diversity should be valued and respected, then let’s start by not dedicating our esteem to a number. What size your dress is doesn’t have to define who you are, how much you’re worth, or even what you look like. If we all cared less about what size we were and simply wore the clothes that fit us comfortably, we’d probably look and feel better. And that’s the real purpose of fashion.

Not only is it time to stop romanticizing small bodies and small sizes, it’s also time to remember that clothes should serve the function of fitting our bodies and making them look good, it’s not about forcing you to fit into a smaller size or thinking that some style isn’t for you. Regardless of size, clothes should be there to empower us. If it’s necessary to create more sizes, let’s do it and if it’s necessary to go up two sizes, so what. Let’s not let a number stop us from enjoying the magic of dressing or the power of expressing ourselves through clothes.

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