¿El fin de las pasarelas? | The end of runways

Vamos a recapitular el escenario que estamos viviendo por un momento: Una pandemia global. Una crisis socioeconómica mundial, consecuencia de un colapso en el mercado de valores con una de las caídas más rápidas de la historia y seguida de una crisis humanitaria internacional que no distingue de sectores ni de industrias. Evidentemente la moda incluida.

Poco a poco fuimos viendo como nuestra industria fue incorporándose al impacto; Comenzando con la suspensión de eventos internaciones, seguida por el cierre de producciones, la cancelación de colecciones y hasta el cierre de tiendas. Primero en China, luego en Italia, pero súbitamente, en todo el mundo.

Estamos viviendo una época de cambios en la cultura y en la manera en la que hacemos las cosas. No por elección voluntaria, más bien por imposición necesaria, pero de una forma u otra, se aceleraron muchos cambios. Muchos para los que no necesariamente estábamos listos, pero muchos que si habían presentado ya sus primeros indicios. Dentro de la industria de la moda, las pasarelas son una de las más notables.

Las pasarelas y los desfiles son, en muchos sentidos, el corazón del ciclo de la moda. Son el comienzo; El primer medio mediante el cuál los diseñadores presentan al público sus nuevas visiones, las propuestas que pronto transformarán los mercados, las tiendas, la publicidad y de alguna manera, incluso la sociedad. Como consecuencia de la nueva normalidad que vivimos con las medidas de prevención ante las complicaciones de la pandemia por el COVID-19, muchas de ellas tuvieron que ser canceladas. Al menos dentro de sus formas tradicionales.

Los próximos Men’s Fashion Weeks en Londres, Milán, Paris; Los shows de Haute Couture de Julio; Los Fashion Weeks de esta temporada en China, Japón, Corea del Sur, Brasil y Rusia: Todos cancelados. Algunos siguen positivos con respecto a aquellos que deberían llevarse a cabo en los meses de septiembre y octubre, pero incluso si las medidas de aislamiento se suspendieran para entonces… ¿Valdría la pena llevar a cabo estos eventos en su normalidad? Con todos los efectos socioeconómicos y recesivos que esto está significando en la sociedad, ¿De verdad creemos que todo podrá retomar su curso tradicional? ¿O estamos en la víspera de una nueva normalidad?

Hace un par de semanas, se llevó a cabo el Fashion Week de Shanghái. Ajá, en medio de una pandemia global. ¿Cómo? De forma digital. El evento se llevó a cabo en la plataforma online de Alibaba, Tmall; una plataforma de e-commerce enfocada al mercado chino. Más de 150 marcas formaron parte, a través de transmisiones en línea, pasarelas grabadas desde sus estudios o simplemente con la presentación de videos y campañas online de la mano de influencers y modelos usando las colecciones desde sus casas.

Si lo vemos crudamente, los elementos más trascendentales de un fashion week, como la venta al por mayor, pueden ser fácilmente traducidos a lenguajes digitales. Características un poco más complejas como el control de invitados VIP y el networking de personalidades de la industria también comienzan a ser resueltas a través de formatos digitales innovadores como los experimentos de eventos exclusivos online. Y no digo que todo esté resuelto, aún queda mucho que no ha podido ser replicado en el mundo digital, incluso se pierde el sentido si consideramos que hoy las tiendas están cerradas y la demanda está por los suelos. Sin embargo, y aunque es cierto que tendremos que esperar a que esta crisis pase para poder reencontrar el sentido de la moda, las marcas comienzan a prever un futuro que repentinamente se convirtió en presente.

Llevamos ya tiempo pronosticando el colapso de muchas de las formas tradicionales en las que se maneja nuestra industria. Con problemas de sustentabilidad, desperdicios y excesos, hace mucho que las pasarelas son vistas por muchos como obsoletas, excesivas y viciosas. Intentos de conversiones a modelos digitales más eficientes y óptimos habían ya comenzado desde el año pasado como el primer fashion show de avatars en Paris SS20 a cargo de la marca de Berlín ‘Trashy Muse’, en donde con la participación de artistas de 3D y creativos de la realidad virtual, experimentaron un mundo nuevo de posibilidades, en el que ya ni siquiera hablamos de ropa real, sino de proyecciones virtuales, usadas por modelos digitales. Las sugerencias son infinitas, considerando incluso la propuesta de modificar el calendario clásico de fashion weeks por uno nuevo, global, en donde la industria elegiría una única locación al año para alojar un evento internacional que tuviera interacciones digitales de marcas de todo el mundo a través de la red.

Me queda claro que este camino todavía está muy poco explorado, y los expertos aseguran que una reinvención del sistema como esta tomaría años en convertirse en un modelo válido y efectivo. Sin embargo, también estoy segura de que el cambio comenzó ya. Ante escenarios complicados, la creatividad será siempre la clave. Adaptarse a la adversidad con recursos creativos e innovadores, que reten el sistema clásico y propongan alternativas, ha sido siempre la forma en la que se ha transformado el mundo, y hoy creo, que será también la forma en la que transformaremos nuestra industria en una más grande y más fuerte.

Vamos a re-imaginar los sistemas, a readaptarnos a las nuevas necesidades. Que las calamidades sean siempre la fuente de algo mejor. ¿Cómo visualizas tú las pasarelas del futuro?


¿The end of runways?

Let’s recap our current scenario: A global pandemic. A socio-economic crisis everywhere, consequence of a collapse in the stock market with one of the fastest falls in history; followed by an international humanitarian crisis that does not distinguish between sectors or industries. Of course, fashion included.

Little by little we’ve seen how our industry has been incorporated into the impact; Starting with the suspension of international events, followed by the closure of productions, the cancellation of collections and finally the closure of stores. First in China, then in Italy, but suddenly, all over the world.

We are living in a time of changes in social culture but also in the way we do things. Not by voluntary choice, rather by necessary imposition, but in one way or another, many changes have been accelerated. Many for which we were not necessarily ready, but many who had already presented their first signs. Within the fashion industry, runways are one of the most notable examples.

Catwalks and shows are, in many ways, the heart of the fashion cycle. They are the beginning; The first source by which designers present their new visions to the public, the proposals that will soon transform markets, stores, advertising and in some way, even society. Because of the new normality that we are living with the measures taken to fight the complications of COVID-19, many of them had to be canceled. At least within its traditional forms.

The next Men’s Fashion Weeks in London, Milan, Paris; The July Haute Couture shows; This season’s Fashion Weeks in China, Japan, South Korea, Brazil and Russia: All canceled. Some people are still positive about those that should take place in the months of September and October, but even if the isolation measures were suspended by then … Would these events be worth carrying on as normal? With all the socio-economic and recessive effects this is having on society, do we really believe that everything will be able to resume its traditional course? Or are we on the eve of a new normality?

A couple of weeks ago, the Shanghai Fashion Week was held. Yes, in the midst of a global pandemic. How? Digitally. The event was held on Alibaba’s online platform, Tmall; an e-commerce platform focused on the Chinese market. More than 150 brands took part, through online broadcasts, recorded catwalks from their studios or simply by presenting videos and online campaigns from influencers and models using the collections from their homes.

If we look at it brutally, the most far-reaching elements of a fashion week, such as wholesale, can be easily translated into digital languages. Slightly more complex features such as VIP guest control and networking of industry personalities are also beginning to be resolved through innovative digital formats such as exclusive online event experiments. And I am not saying that everything is resolved, there is a lot that still hasn’t been replicated in the digital world. It even loses sense if we consider that today the stores are closed, and demand is at its lowest. However, and although it is true that we will have to wait for this crisis to pass before we can rediscover the true meaning of fashion, brands are beginning to foresee a future that suddenly became a present.

We have long forecast the collapse of many of the traditional ways in which our industry is run. With sustainability, waste and excess problems, the catwalks have been seen by many as obsolete, excessive and vicious in a long time. Attempts of more efficient and optimal digital models had already started since last year, such as the first fashion show of avatars in Paris SS20 by the Berlin brand ‘Trashy Muse’, where with the participation of 3D artists and creatives of virtual reality, they experimented with a new world of possibilities, in which we’re no longer even speak of real clothing, but instead of virtual projections, used by digital models. The suggestions are endless, even considering modifying the classic fashion weeks calendar for a new, global one, where the industry chooses a single location per year to host an international event that could have digital interactions of brands from all over the world online.

It is clear to me that this path is still very little explored, and experts assure that a reinvention of the system like this one would take years to become a valid and effective model. However, I am also sure that change has already started. In complicated scenarios, creativity will always be the key. Adapting to adversity with creative and innovative resources, which challenge the classical system and suggest alternatives, has always been the way in which the world has been transformed, and today I believe, it will also be the way in which we will transform our industry into one bigger and stronger.

Let’s re-imagine the systems, let’s readjust them to new needs. May calamities always be the source of something better. How do you visualize the catwalks of the future?

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